A las flores de Heidelbergni Jose P. Rizal
¡Id á mi patria, id, extranjeras flores,
sembradas del viajero en el camino,
y bajo su azul cielo,
que guarda mis amores,
contad del peregrino
la fe que alienta por su patrio suelo!
Id y decid… decid que cuando el elba
vuestro cáliz abrió por vez primera
cabe el Néckar helado,
le visteis silencioso á vuestro lado
pensando en su constante primavera.
Decid que cuando el aura
que roba vuesto aroma,
cantos de amor jugando os susurraba,
él también murmuraba
cantos de amor en su natal idioma;
que cuando el sol la cumbre
del Koénigsthul en la mañana dora,
y con su tibia lumbre
anima el valle, el bosque y la espesura,
¡saluda a ese sol, aún en su aurora,
al que en su patria en el cenit fulgura!
Y contad aquel dÃa,
cuando os cogÃa al borde del sendero,
entre las ruinas del feudal Castillo,
orilla al Néckar, o a la selva umbrÃa,
contad lo que os decÃa,
cuando, con gran cuidado,
entre las páginas de un libro usado
vuestras flexibles hojas oprimÃa.
Llevad, llevad ¡o flores!,
amor á mis amores,
paz á mi paÃs y su fecunda tierra,
fe á sus hombres, virtud á sus mujeres,
salud á dulces séres
que el paternal, sagrado hogar encierra…
Cuando toquéis la playa,
el beso que os imprimo
depositado en alas de la brisa,
porque con ella vaya
y bese cuanto adoro, amo y estimo.
Mas ¡ay! Llegaréis, flores,
conservaréis quizás vuestros colores;
pero lejos del patrio, heroÃco suelo
a quien debéis la vida,
perderéis los olores;
que aroma es alma, y no abandona el cielo,
cuya luz viera en su nacer, ni olvida.
Basahin sa wikang Filipino
w.webp)
0 Mga Komento
Salamat sa pagbisita sa Hibarong Filipino.